La Católica Reina, sus enojos
Con varonil prudencia refrenando,
Fijos tenía los atentos ojos
En el redil del agareno bando:
Y, resuelta á arrancar sus granos rojos
Á Granada uno á uno, con Fernando
Esperaba en el Cielo oir la hora
Del exterminio de la raza mora.
Y tenía ya Dios determinado
El desastroso fin de aquella gente,