Guardado, y de sus súbditos temido

Por los decretos de su ley severos,

Reinaba en celebrar entretenido

Con sus enamorados caballeros

Justas, zambras, saraos deslumbradores

En honor de la hurí de sus amores.

Es esta la cautiva seductora

Que Isabel de Solís niña y cristiana

En Martos se llamó, y á quien ahora,

En el serrallo de Muley sultana,