Del granadino reino contemplaba
La amenidad y próspera opulencia:
Y al cristiano poder desafiaba
Con desdeñosa y bárbara insolencia.
Al lejos divisando los pajizos
Muros de sus castillos fronterizos.
Sonreía el infiel con arrogancia,
Mirando las montañas guardadoras
De su tierra, y en fértil abundancia
Las tribus de sus pueblos moradoras.