Y otra al pecho, diciendo en un letrero:
Á su luz vivo y á su sombra muero.
Del cristiano escuadrón á la cabeza
Marchaba un caballero de Santiago
Comendador, templando la fiereza
De un potro negro, que al continuo halago
De su señor responde con nobleza
Cabeceando orgulloso, y al amago
Del acicate esquivo, á cada instante
Quiere escapar con ímpetu pujante.