En la forma ideal de su figura:

Un cuerpo de mujer en que se encierra

El puro sér de un ángel, á la obscura

Región mortal de nuestra baja tierra

Enviado, á perfumarla con su aroma

Y á derramar en ella su ventura.

Pero la torva luz de su mirada,

La cortina de sombra que en su frente

Tiende su ceño cuando mira airada,

La contracción apenas perceptible