Y á paso noble, majestuoso y lento,

De la ancha plaza atravesó el espacio

Que apartaba no más su alojamiento

De las doradas puertas del palacio.

De la soberbia torre de Comares

En la ostentosa cámara, alfombrada

Con alkatifas persas, perfumada

Con pebeteros de oro y con millares

De extrañas, ricas y olorosas flores

Que en sus pensiles dan los Alijares,