Y siguen á las costas navegando.
Yo, que ha ya siete lustros que navego
Por la existencia, á la Razón arribo
Y en su luz tomo de mi antorcha el fuego:
Y el escaso talento que recibo
Del Señor para el bien, constante abeja
Labrando mi panal, con fe cultivo.
Pienso que de mi fe duda no deja
En ningún corazón mi alegoría,
Pues mi alma en sus luces se refleja.