Completando la embriaguez:

Y sus sombras, en silencio,

Gigantescas, agitadas,

Cual fantasmas convidadas

Erraban por la pared.

«¡Á ellos!» gritaron voces:

Y entraron el aposento,

Diez á diez y ciento á ciento,

Los moros del Rey Hasán;

Y apenas á las espadas