Á tomar del muro, cuando
Por él su escudero entrando
Dijo: «¡Los moros, Señor!»
Asió al punto Arias Saavedra
Un hacha y un triple escudo
Que halló á mano, y torvo y mudo
Lanzóse hacia el corredor.
Por el caracol torcido
Se hundió como una callada
Sombra, y la puerta ferrada