Presa de angustia mortal.

Allá abajo, en las tinieblas,

Por las calles de la villa

En la lengua de Castilla

Invocar á Dios oyó.

«¡Á Dios (dijo con desprecio)

Á Dios invocáis ahora!

¡Miserables! Ya no es hora:

Sucumbid, pues, como yo.»

Y á largos pasos tomando