De su Señora se esparció el aliento:

Y doquier que sus átomos posaron,

Chispas de fe, las almas alumbraron.

Al influjo de este álito divino

Regeneróse la Cristiana tierra

Con nuevo sér y cambio repentino;

Los nobles turbulentos, que con guerra

Doméstica ensangrientan su destino,

Sintiendo el nuevo sér que su alma encierra,

Sintieron sus alientos belicosos