Y á las del Hacedor del firmamento,

Alfombra en punto tal la haz apacible

Del católico reino en tal momento,

Recibiendo sus pueblos, que en paz duermen,

De la celeste inspiración el germen.

De los jefes católicos, en sueños,

El generoso corazón se agita

Á impulso de presagios halagüeños

Que el soplo en ellos de Azäel excita.

Temerarios y heroicos empeños