Mejor, extiende en derredor su llama
Encendiendo á tu honor mortuorias teas:
Mira la cruz sobre el peñón de Alhama!....
Desventurado Rey, ¡maldito seas!....»
Dijo y calló la voz del nigromante;
De la frase final lúgubre el eco
En pavoroso són zumbó un instante
Bajo morisco artesonado hueco.
Un momento después la luz brillante
Se extinguió de las lámparas: un paso