«¡Aláh, le dijo, la victoria lleve

Contigo á Alhama

Mas ¿quién penetra en el destino obscuro

De su ancho velo por la espesa trama?

Voz misteriosa suspiró en el muro:

«¡Ay de mi Alhama!»

Eco siniestro, que la fe desmiente

De los Muslimes y á su Rey infama,

Toda la noche repitió doliente:

«¡Ay de mi Alhama!»