Teñía los collados con purpúreos
Resplandores de incendio. Á la cabeza
De su hueste Muley había apenas
Traspasado las puertas de Granada
Con dirección á Alhama, y en las torres,
En las murallas y altas azoteas,
Para verle salir, la muchedumbre
Se aglomeraba silenciosa y triste.
Sus alas ¡ay! sobre la gente mora
El genio del dolor tendido había;