Declarándose á un tiempo cielo y tierra.
En la Alhambra rëal los cortesanos
Le vitorearon al llegar; empero
¡Ay del Rey á quien guardan los villanos
Odio ó temor! Apenas el postrero
De los temidos guardias africanos
Transpuso el Bib-Leujar, el pueblo entero
Rompió en inmenso sedicioso grito
Que en el espacio azul vibró infinito.
Aparecieron por doquier audaces