Nada en el mundo tu poder resiste;
Á la luz de tu antorcha luminosa
El Edén á los mártires abriste:
De Oriente á la región caliginosa
Las legiones de Cristo condujiste,
Y, á través de la mar tempestüosa
Alumbrando su espíritu profundo,
Descubriste á Colón un nuevo mundo.
Nada hay grande sin ti, nada completo;
Desde Nembrod á Napoleón, tu esencia