Me desesperas,

Abú-l'Kasín con tu prudencia imbécil.

Cuando torne Muley, que la baile muerta,

Y nos dará las gracias.

EL WAZIR

Tú deliras,

Zoraya: eso sería en ancha hoguera

Tornar el fuego que debajo duerme

De la ceniza aún: mientras alienta

El Príncipe Abdilá, siempre los suyos