Ornados de medallones,

Hojas, nichos y agallones,

Contento á los ojos dan.

Mas ¿quién mora en esa torre

Donde jamás se percibe

Ni el rostro de quien la vive,

Ni ruido de humana voz?

Jamás de aquella ventana

Se abre al sol la celosía,

Ni de un cantar la armonía