Los dos Príncipes los ojos,
Y ella, respirando enojos,
Dijo con voz sepulcral:
«Aquel á quien Dios destina
»Á ceñir una corona,
»Sus derechos no abandona
»Sino por orden de Dios.
»Hijo de Reyes, despierta:
»Rompe tus amantes lazos
»Y tiende el alma y los brazos