Del aposento salió:

Moraima, sobrecogida

Por la plática severa

De aquella Reina altanera,

Quedóse sola y lloró.

«¿Qué me importan á mí, dijo,

»Su poder y su corona?

»Lo que mi amor ambiciona

»Es no más su corazón;

»Y si éste me lo arrebatan