Y en guisa de pelear.

Ciñóse una jacerina,

Embrazó una recia adarga,

Asió de una lanza larga

Y cabalgó Abú-Abdil.

Salió el caballo botando:

Moraima tembló de gozo

Y miedo al verle tan mozo,

Tan armado y tan gentil.

Cabalgaron uno á uno