Las alas de la paloma,

Abre Moraima y se asoma,

Y, asiéndola con placer,

Mira al audaz que esto osara:

Mas él huyendo, por única

Despedida, en voz muy clara,

Dijo: «Dios y Aly-Mazer.»

Su pronta vuelta anunciaba

Del Príncipe la misiva:

Desde entonces la cautiva