Le dió blanco el corazón.

Ve en Moraima el infortunio

Y leal la compadece;

Ve la hermosura, y se ofrece

Del débil y hermoso sér

En servicio: y admirando

La beldad sin pesadumbre,

Acepta su servidumbre

Como justa y con placer.

Amigo, juglar y esclavo,