Que en los cimientos macizos

Labrar mandó de la Torre

De los picos Alhamar,

Dan á una puerta de hierro,

Cuya boca honda y callada

No se cansa aquella armada

Muchedumbre de tragar.

Tal vez la traición ó el oro

Franquean aquella puerta,

Puesto que en silencio abierta