Lanzó su antorcha Kaël.

Entonces Aixa, volviéndose

Á Moraima, por la mano

Asiéndola y con ufano

Semblante detrás de sí

Llevándola, el aposento

Cruzó con ella callada

Hasta ponerla á la entrada

De su oriental alhamí.

Allí, del lecho que parte