Ayes de muerte y gritos de pelea:
Á salvarse no más todos atentos,
Sólo en salvarse cada cual se emplea:
No hay nadie que en tan críticos momentos
Presa de los cristianos no se crea:
Nadie á juzgar la realidad se para,
Nadie ve dónde ni de quién se ampara.
En tanta confusión, en duelo tanto,
Abandonando Hasán la lid confusa,
Va á los umbrales á llamar de cuanto