Al fin Sultana sin rival se nombra.
Rico dosel de seda cairelada
Da á su lánguida faz templada sombra,
Y pantalla chinesca en su penumbra
Guarda el mechero que el salón alumbra.
Es la azucena pálida de Loja;
Es de Aly-Athár la tímida gacela;
Es la mujer, que trémula cual hoja
De triste sauce, duda, ama y recela:
Moraima es, cuyo ánimo acongoja