No sabré yo ni tarde ni mañana,
Y soñaré de noche con espanto
Que muerto yaces ó en prisión cristiana,
Sin mí llorando ó demandando á voces
El fin de tus horóscopos atroces.
BU-ABDIL.
¡Calla, Moraima calla: me estremeces!
Creo que tu exaltada fantasía
En la locura te despeña á veces.
Déjale al vulgo que la suerte mía