Llamaron á Bu-Abdil desventurado,

Y con razón Moraima el fatalismo

Lloró de sus horóscopos infaustos.

II

Rico de juventud y de hermosura

Cual de esperanza y de valor sobrado,

Jinete sobre un tordo berberisco

Salió el Rey moro Abú-Abdil al campo.

Reverberan al sol de la mañana