La antorcha puso de la fe bendita;

Al reflejo viviente derramado

Por esta llama que sobre él se agita,

Deshecho el hielo que su esencia pasma y

Movimiento á cobrar volvió el fantasma.

Giraron en las órbitas sus ojos,

Llenó el aire su pecho, su garganta

Paso á un suspiro dió, y, otra vez rojos

Sus labios, sonrió é irguió la planta:

Mas juzgando tal vez del sueño antojos