¡Desdichada nación la que te olvida!
Su esencia mina la carcoma lenta,
Y no siente que se hunde carcomida
La débil base que su pie sustenta;
Otra nación que aguarda su caída
La empuja al fin y en su lugar se asienta:
Y así Castilla, por su fe amparada,
Pasó como un turbión sobre Granada.
Dame ¡oh potente fe! tu auxilio santo:
Tú por quien pudo rescatar á España