Al tenerla, miró del otro lado

Avanzar por la estrecha galería

Horrenda aparición que hacia él venía.

Pálida, lacrimosa, descompuesta,

La vaporosa imagen de un Rey moro

Era en su forma la visión funesta.

Su sien ceñía la corona de oro

Y en sus hombros traía el regio manto:

Arrastrábale empero sin decoro

Y con sus orlas enjugaba el llanto.