Mi fe venera su memoria santa.
Tal fué Isabel. Su grande pensamiento
Concibiendo su espléndido destino,
Á su secreto y colosal intento
Con gran prudencia preparó el camino:
É invocando el favor del firmamento,
Con fe esperando en el favor divino,
Su escrutadora y perspicaz mirada
Tenía sin cesar fija en Granada.
Es ya la media noche: rasa y fría