La esposa ilustre, del país señora.

Doquier el fuego y el rumor extinto

Por la cristiana villa, que la adora,

Único de su alcázar centinela

El castellano honor su sueño vela.

No por barreadas puertas defendida,

Ni cercada de guardia numerosa,

Duerme Isabel inquieta por su vida

En torreón con barbacana y fosa;

En cámara modesta, guarnecida