payesas á las damas más cortesanas,
donde á cantar me paro, niñas y ancianas,
oyendo de mis cuentos las maravillas
sonríen al poeta y honran sus canas.
Así que en Barcelona como en Valencia,
dó quier que me preguntan «y tú ¿quién eres?»
digo con ciertos humos de impertinencia:
«Soy el viejo poeta de las mujeres.»
Pero en conciencia,
¿Qué soy de Barcelona? ¿Qué de Valencia?