se abre el cielo y se ve á Dios;

quien al darte en carne humana

modelada tu hermosura,

dijo: «ahí va esa criatura,

y como esa no hago dos.»

Y eres única por eso:

Yo creí que era mi Rosa

la primera y más hermosa

en el ámbito español;

pero á tí, prez y embeleso,