¡Dios no quiso allá de mí!

y de mi patria el olvido

temiendo, como habia ido,

á mi patria me volví.

¡Feliz malogrado afan!

al volver de tierra extraña,

me hallé que habia en España

vivido por mí Don Juan.

Comprendí en su plenitud

de Dios la suma clemencia: