Pero hablemos con franqueza

hoy que todo coadyuva

para que aquí se me suba

á mí el humo á la cabeza:

Desvergonzado galan

siempre atropella por todo

y de atajarle no hay modo,

¿qué tiene, pues, mi Don Juan?

Del fondo de un monasterio

donde le encontré empolvado,