Sorsogon tiene buen caserío, siendo de notar la iglesia y convento, habitado, en la época que visitamos el pueblo, por un cura indígena de notable ilustración. Entre el convento y las opulentas casas de los señores Granados y Santos, pasamos el tiempo que permanecimos en aquel pueblo, de gran movimiento mercantil. Su puerto exporta todos los años muchos miles de fardos de abacá, cuyo filamento es prensado en los almacenes que allí se encuentran.

Sorsogon comprende un total de 9.804 almas, de las que tributan 4.659. A 422 ascendieron el número de nacimientos, 57 los casamientos y 223 las defunciones. Solo 10 niños de los 170 que asisten á las escuelas conocen medianamente el español. Hay radicados 5 europeos y 48 chinos.

De Sorsogon á Bacon fuimos en una magnífica carretela del Sr. Santos. Este camino, en el que invertimos una hora, está muy bien conservado.

Bacon es un rico pueblo situado en la contracosta de Sorsogon. Tiene 12.151 almas, de las que tributan 5.444. Ascendieron á 403 sus nacimientos, 113 los casamientos y 151 las defunciones. Asisten á las escuelas 320 niños, de los que solo hablan el español 5. Hay radicados 7 europeos y 30 chinos. Su criminalidad está representada por 3 procesados.

En Bacon nos esperaba una espaciosa embarcación, en la que habíamos de retornar á Legaspi. Antes de abandonar el pueblo, cumplamos con el deber de consagrar un cariñoso recuerdo á su ilustrado párroco, D. Santiago Ojeda, sacerdote indígena, de grandes virtudes y no escasos conocimientos.

De Bacon depende la isla de Batan, en la que se han gastado grandes caudales por una empresa particular, en la explotación de unas minas de carbón de piedra que hubo que abandonar por no tener el mineral la densidad debida.

En la travesía de Bacon á Manito, nos llamó la atención una columna de humo que perezosamente y cual si fuera una compacta bruma se elevaba en la costa. Pregunté al patrón y me dijo que aquel humo procedía de solfataras parecidas á las de Tiui: en vista de tal noticia, mandó poner proa al sitio donde salía el humo.

Atracamos á los pocos minutos, merced á los bicheros que hicieron presa en aquellos fondos madrepóricos y saltamos no sobre tierra, y sí sobre desdentadas masas acantiladas. A pocos pasos de la costa principia el bosque en el que muy laboriosamente fuimos internándonos gracias á los bolos de toda la gente de los botes. El humo era nuestro guía. A las dos horas de no pocos trabajos entramos en un claro. Pocos panoramas he presenciado en mi vida más imponentes, que el que mostró ante mi vista aquel anfiteatro cercado de colosales árboles, á cuyos troncos se extendía un lago de aguas rojizas en ebullición. Con no pocas precauciones para evitar quemaduras tratamos de sondar aquellas aguas, siendo nuestros ensayos infructuosos. El volcán Mayón tiene no pocas válvulas, y seguramente las más importantes son las de Tiui y Manito. El color de las aguas de esta última, la producirán las materias colorantes del terreno, combinadas con las descomposiciones que aquellas altas temperaturas producen en los vegetales tintóreos. El siniestro silencio de aquellas soledades, solo interrumpido por el canto del calao, anunciando las horas del día, con la regularidad de un cronómetro inglés, el aspecto fantástico de aquellas rojas aguas, en las que reproducen sus contornos, los seculares árboles que resguardan aquella maravilla, forman un todo tan imponente y majestuoso, que parece cual si se animasen y tomasen vida y contornos las vertiginosas descripciones que salieron de la divina pluma del Dante. Al abandonar aquellas hirvientes aguas las bautizamos gravando en el añoso tronco de un árbol con la punta del bolo, Laguna de las lágrimas.

De la Laguna de las lágrimas á Manito, solo hay 3 millas. Este pueblecito es el último de los que forman el partido de Sorsogon. Tiene 1.719 almas tributando 801. Se inscribieron en los libros canónicos 46 bautizos, 8 casamientos y 19 defunciones. Asisten 50 niños á las escuelas habiendo solo 2 que entendieran el español. Hay radicados 4 chinos.

De Manito regresamos á Legaspi, y de allí nos trasladamos á la cabecera.