La pepita del lumban, que tanto llamó la atención en la última Exposición de París, deja un buen rendimiento. Se cultiva alguna caña de azúcar, cacao y abacá. Es agricultor en primer término, favoreciéndole á ello las dilatadas llanuras que comprende su territorio, en el que se encuentra mucha y buena caza mayor y menor, predominando en la primera, el venado y el jabalí, y en la segunda una rica y numerosa variedad de palomas. Pastos los posee excelentes, criándose en ellos ganado vacuno y caballar.

La noche de nuestra llegada hubo su correspondiente baile en la casa del Gobernadorcillo, y en ella vimos reflejarse la riqueza del pueblo. Había india que lucía valiosas perlas y gruesos brillantes; llamando sobre todo nuestra atención, lo extremadamente largo de las colas de sus ricas sayas.

Las quintas y elecciones se hicieron en el camarín que sirve de escuela. Días antes habíamos estado en Tiaong, y aquel mismo modestísimo templo de la ley y de la ciencia, estaba convertido en depósito de cadáveres. Pocas, poquísimas paredes habrá tan aprovechadas como aquellas, pues por aprovechar, ni aun desperdician los remolinos de polvo, que dan entrada, mas nunca salida, los irregulares agujeros que empiezan en la puerta y concluyen en el tejado. Si en aquella escuela se recoge tanta ciencia como basura, con el tiempo será Tiaong un pueblo de Sénecas.

En las primeras horas de la mañana del cuatro nos dirigimos á Dolores. El camino á este pueblo puede recorrerse en carruaje, en época de secas, en la de aguas se pone intransitable. Hay en aquel tres cuestas y un profundo barranco por el que corre un riachuelo, cuyos pasos deben hacerse con precauciones.

De Tiaong á Dolores, hay 10 km. que hicimos en cinco cuartos de hora.

Dolores es un alegre pueblecito enclavado bajo la influencia del Banajao, el San Cristóbal y el Masalacot. Su fundación es moderna, datando del año 1835. Ocupa el sitio que antiguamente se llamaba Hambuhan, y lo forman antiguos tributarios procedentes de Tiaong y de sus vecinos pueblos de Batangas.

El nombre que se le puso á su creación fué el de Nuestra Señora de los Dolores.

La altura que ocupa y lo limpio de los horizontes que domina, descubren pintorescos y bellísimos paisajes. Es muy sano y sus aguas contienen sustancias altamente diuréticas, efecto de venir muy batidas entre campos en que crece la zarzaparrilla. Sus productos son los mismos que los de Tiaong. Confina con este pueblo y con el de San Pablo. Lo forman 1.498 almas, de las que tributan 916 en 11 cabecerías. Sus defunciones llegaron á 49, á 21 sus casamientos y á 63 sus bautizos. Concurrieron á las escuelas 20 niños y se vacunaron 19. Se sustanciaron 3 causas, se sortearon 62 mozos, de los que se sacaron 2 soldados. Hay puesto de Guardia civil al mando de un sargento europeo; compone su dotación de cuadrilleros 16 individuos y 6 el número de caudillos para vigilar sus barrios.

Su Tribunal, lo mismo que la escuela, están en casas particulares. La iglesia, el convento y el cuartel, constituyen tres modestísimos edificios.

En Dolores almorzamos después de haber cumplido nuestra misión. Regresamos á Tiaong aquella misma tarde, desde donde retornamos á Tayabas, á cuyos bantayanes llegamos á las diez de la noche, habiendo aprovechado desde Dolores cuatro parejas de caballos, distribuídas en Tiaong, Maasim y Sariaya.