CAP. XIII.—En que trata de cómo se juntaron, despues de un año pasado, los señores caciques, y cómo Inca Yupanqui hizo reparar los dos arroyos que por la ciudad del Cuzco pasan; y cómo casó los mancebos solteros que habia, y cómo dió órden en el proveimiento de comidas que en la ciudad del Cuzco eran necesarias y república dél.
Idos que fueron los caciques á sus tierras, aquel año que los tales caciques habian destar en sus tierras é Inca Yupanqui, mediante este tiempo, que no tuviese que hacer, tomó por ejercicio de irse á cazar, lo cual hacia los más de los dias; y otros dias se andaba por la ciudad mirándola y el sitio della, imaginando él en sí la órden que le habia de dar y el edificio é reedificacion que en ella pensaba hacer, como viese que aquellos dos arroyos que la ciudad tomaban en medio, que eran gran perjuicio en ella; porque, como las lluvias viniesen cada año, ellos venian de avenida, é como ansí viniesen siempre, comian la tierra y se iban ensanchando y metiendo por la ciudad, y via que aquello era perjuicio para la ciudad y para los moradores della, y que para hacer sus edificios y casas que en ella pensaba edificar, que era necesario reparar primero las veras de aquellos dos arroyos, y que éstos reparados, podria edificar todo cualquier edificio sin temor que las tales avenidas se los desluciesen.
Y el año cumplido que á Inca Yupanqui le pareció que ya era tiempo que tales señores comarcanos viniesen, invióles sus mensajeros, por los cuales les inviaba á decir, que ya era tiempo que viniesen á la ciudad, como ya él les habia dicho cuando de allí fueron; y que ansímesmo trujesen todos los más ganados que pudiesen, é comidas é mantenimientos, porque era ya llegado el tiempo que dellos é dello ternia necesidad. Todo lo cual oido por los caciques, como ellos tenian ansímismo en cuidado lo que así les mandara cuando dél se partieron, luego se pusieron en camino, porque ellos ya tenian junto todo aquel menester para traerlo, y ansí estaban ya en camino; con todo lo cual se partieron é vinieron á la ciudad del Cuzco é trujeron consigo toda la más gente que pudieron.
É llegados que fueron á la ciudad del Cuzco, hicieron su acatamiento al Inca en esta manera, porque esta era la usanza que se tenia cuando delante dél se vian: que como delante dél fuesen, alzaban las manos é los rostros al sol, haciéndoles sus mochas é acatamientos, é luego ansímesmo las hacian al Inca no ménos; y las palabras que ansí le decian cuando ansí le saludaban, que le decian: "¡Ah, Hijo del sol amoroso é amigable á los pobres!" Esto dicho, poníanle delante sus presentes que ansí le traian, é luego le sacrificaban ciertas ovejas é corderos delante dél con todo respeto é acatamiento, como á hijo del sol; y esto ansí hecho, el Inca los saludaba diciéndoles que fuesen bien venidos, y preguntándoles si venian buenos é si lo estaban ansímesmo sus tierras. Todo lo cual que habeis oido hicieron estos señores caciques con Inca Yupanqui, cuando delante dél se vieron, y él ansímismo dijo lo que habeis oido. É díjoles que diesen aquello que ansí traian á aquellos señores del Cuzco que allí estaban, é ansí se salieron de do el Inca estaba, y ellos y aquellos señores del Cuzco fueron do los depósitos eran, é pusieron todo el mantenimiento que traian á recaudo.
Y despues de haberse holgado con el Inca é con los señores del Cuzco cinco dias, en sus fiestas é regocijos, Inca Yupanqui les dijo lo que pensaba hacer, é como queria reparar é fortalescer aquellas veras de aquellos dos arroyos que por la ciudad pasaban, contándoles el perjuicio que la ciudad rescebia; y ellos dijeron questaban prestos para hacer todo aquello que por él les fuese mandado; que les dijese la manera quen ello se habia de tener, porque proveerian lo que para ello fuese necesario. É ansí, Inca Yupanqui les señaló los nacimientos de los arroyos, y desde á donde á él le paresció que habian de comenzar los tales fortalecimientos y reparos, hasta la junta de los dos arroyos, que es el remate de la ciudad do ellos llaman Pumachupa [Pumapchupan], que dice "cola de leon"[42]; é de allí mandó que este fortalecimiento é reparo llegase hasta Muyna[43], ques cuatro leguas desta ciudad. É ansí los señores caciques medieron con sus cordones el espacio que habia desde el comienzo de donde Inca Yupanqui [dijo] que comenzasen, hasta la junta de los arroyos; é ansí medido, repartieron entre sí la parte que á cada uno cabia del edificio que ansí habian de hacer; y esto hecho, mandólos Inca Yupanqui que hiciesen traer mucha piedra tosca, porque de piedra tosca habia de ser el reparo, é que la mezcla que habia de entrar entre piedra y piedra, que mirasen que habia de ser un barro pegajoso, que ya que el agua lo mojase, no lo despegase, y que ántes estuviesen las piedras más asidas unas con otras y el agua no comiese la tal mezcla. Y ansí, los caciques dieron órden en buscar el tal barro é mezcla é traer la piedra tosca que ansí les era mandado todo; lo cual ansí traido, comenzaron su edificio. É mandó que este edificio é fortalecimiento llegase hasta la Muyna[44]; porque, como fuese reparado este arroyo de la ciudad de abajo, por donde las tierras é sementeras eran, y á las lluvias viniesen las tales avenidas, este arroyo no rompiese las barrancas é se entrase por las tierras é hiciese mal y daño en los tales sembrados.
Y esto hecho é proveido, mandó á los señores del Cuzco que para cierto dia queria con ellos comunicar cierta cosa que convenia mucho al bien de la ciudad é su república; á los cuales dijo, como ya ansí fuesen juntos, que habia gran necesidad de hacerse depósitos de ropa en cantidad, y que para aquello queria hacer una gran fiesta á los caciques, en la cual fiesta, viendo él que estaban contentos, que se lo queria decir é mandar que ansí lo hiciesen é lo proveyesen de sus tierras. É los señores dijeron que era cosa muy conveniente é bien acordada, que ellos querian dar órden é mandar que se hiciese mucha chicha; y esto hecho é aderezado, hiciéronselo saber al Inca; el cual, como supiese que todo hecho estaba, dijo que otro dia queria que comenzase la fiesta; é ansí mandó llamar todos aquellos caciques señores, é siendo delante dél, les dijo cómo se queria holgar é regocijar con ellos, y ellos lo recibieron á gran merced.
É otro dia de mañana fué traida mucha juncia y echada por toda la plaza é traidos muchos ramos que hincaron en ella, de los cuales ramos fueron colgados muchas flores é muchos pájaros vivos; é ansí, los señores del Cuzco salieron muy bien vestidos de las ropas que ellos más preciadas tenian, y el Inca juntamente con ellos; é ansímismo vinieron los caciques, los cuales traian vestidos los vestidos que el Inca les diera.
É luego fueron sacados allí á la plaza mucha y muy gran cantidad de cántaros de chicha; y luego vinieron las señoras, ansí las mujeres del Inca como las demás principales, las cuales sacaron muchos y diversos manjares; é luego se sentaron á comer todos, é despues de haber comido, comenzaron á beber, é despues de haber bebido, el Inca mandó sacar cuatro atambores de oro, é siendo allí en plaza, mandáronlos poner á trecho en ella, é luego se asieron de las manos todos ellos, tantos á una parte como á otra, é tocando los atambores, que ansí en medio estaban, empezaron á cantar todos juntos, comenzando este cantar las señoras mujeres que detrás dellos estaban; en el cual cantar decian é declaraban la venida que Uscovilca habia venido sobre ellos, é la salida de Viracocha, [é cómo] Inca Yupanqui le habia preso é muerto, diciendo que el sol le habia dado favor para ello, como á su hijo; é cómo despues ansímismo habia desbaratado y preso y muerto á los capitanes que ansí habian hecho la junta postrera. É despues deste canto, dando loores y gracias al sol é ansímismo á Inca Yupanqui, saludándole como á hijo del sol, se tornaron á sentar. É ansímismo comenzaron á beber la chicha que allí tenian, que segun ellos dicen habia muy mucha, y en muy gran cantidad. É luego les fué traida allí mucha coca é repartida entre todos ellos; y esto así hecho, se tornaron á levantar é hicieron, ansímismo como habeis oido, un canto y baile.
La cual fiesta duró seis [dias], en fin de los cuales, el Inca les dijo á aquellos caciques señores, que para el ser del Cuzco convenia que en él hobiese depósitos de ropa, ansí de lana como de algodon; é que ansímismo convenia que hubiese depósitos de unas mantas de cabuya bastas é gruesas, con unos cordeles de á dos palmos en las puntas dellas, con los cuales las atasen á los pescuezos como mejor les paresciese á los indios que ansí se diesen, las cuales se habian de repartir á los trabajadores é obreros que en los reparos de la obra de los arroyos andaban, é á los que ansímesmo en los demás edificios habian de andar, para que en las tales mantas de cabuya trujesen é acarreasen la tierra é piedra que ansí era necesaria para la tal obra, é que como tuviesen estas mantas ya dichas, no gastasen las suyas propias, que eran de lana é algodon, é sus capas con que ellos se cubren. Todo lo cual oido por los señores caciques que allí eran, dijeron á Inca Yupanqui que les placia y holgaban de lo hacer bien ansí como el Inca se lo habia mandado.
É salidos de allí, luego enviaron á sus tierras, pueblos é provincias; é para que hubiese efecto este beneficio, mandaron que luego en sus tierras fuesen juntas muchas mujeres, é puestas en casas y corrales, les fuese repartida mucha lana fina é de diversos colores, y que ansímesmo fuesen puestos y armados muchos telares, é que ansí hombres como mujeres, con toda la más brevedad que fuese posible, hiciesen la ropa que les habia cabido, cada uno por sí, segun la medida del largor y anchor que les fué dada. Y esta ropa ansí hecha é acabada, fué traida á la ciudad del Cuzco; é como allí fuese, el Inca mandó á los principales del Cuzco que la mandasen poner en los depósitos que para tal ropa ansí habian mandado hacer.