É ansí, se salieron estos señores é se tornaron á juntar como de ántes habian hecho; en la cual junta platicaron cómo diesen órden para que Inca Yupanqui tuviese la borla del Estado que ellos tanto deseaban. É ansí, acordaron dellos por sí y en nombre dellos mismos, de enviar sus mensajeros á Viracocha Inca, por los cuales le enviasen á rogar que tuviese por bien de venir á la ciudad del Cuzco, haciéndole saber el nuevo edificio della, el cual se holgaria de ver; é por les hacer á ellos merced y contentamiento, tuviese por bien de dar á su hijo Inca Yupanqui, de aquella venida que ansí viniese, la borla del Estado, pues él se habia disistido della é dicho á los caciques que á verle habian ido, que él se disistia della é la daba á su hijo Inca Yupanqui, para que de allí adelante la tuviese é fuese puesta en su cabeza por ellos; lo cual no habia querido hacer por le tener el respeto como á su padre.

Y esto ansí acordado por los señores de la manera que habeis oido, enviaron sus mensajeros á Viracocha Inca donde estaba poblando en su pénol; el cual Viracocha Inca, como viese la embajada que los señores le enviaban, vino á la ciudad del Cuzco; la cual venida, como fuese sabida por el Inca, salióle á rescebir al camino é saludóle como á su Señor y padre; é ansí entraron entrámos juntos en la ciudad. Y viendo Viracocha Inca la ciudad tan bien obrada y edificada é los edificios della, é supo[87] la órden y gobierno que Inca Yupanqui en ella habia puesto, ansí de los depósitos como de lo demás, tocante al bien de su república, y el amor que todos le tenian, ansí los de la ciudad como los demás caciques y señores, por el buen gobierno con que los gobernaba y mercedes que él ansí les hacia, en presencia de todos los señores del Cuzco y caciques que allí estaban, viendo la suntuosidad que representaba la ciudad é sus edificios, dijo Viracocha Inca á Inca Yupanqui: "Verdaderamente tú eres hijo del sol; yo te nombro rey y Señor." Y tomando la borla en sus manos, quitándola de su misma cabeza[88].

Y era una costumbre entre estos Señores, que cuando aquello así se hacia, el que la tal borla le ponia en la cabeza al otro, juntamente con ponérsela, le habia de nombrar el nombre, el cual habia de tener de allí adelante. É ansí, Viracocha Inca, como le pusiese la borla en la cabeza, le dijo: "Yo te nombro para de hoy más te nombren los tuyos é las demás naciones que te fueren sujetas, Pachacutec[89] Yupanqui Capac Indichuri;" que dice: "Vuelta de tiempo, Rey Yupanqui, Hijo del Sol."—El Yupanqui es el alcuña é linaje de do ellos son, porque ansí se llamó Manco Capac[90], que por sobrenombre tenia Yupanqui.

É ansí nombrado Inca Yupanqui por rey y Señor, en presencia de los que allí estaban, Inca Yupanqui mandó que fuese allí traida una olla que fuese usada, é que ansí como[91] la hallasen en la casa de do sacasen la tal olla, sin más lavar, sino que ansí como estuviese, se la trujesen; é siendo ansí traida, mandó que la inchiesen allí de chicha, ansí súcia como estaba, é siendo ansí llena, mandó que la diesen á su padre Viracocha Inca, al cual mandó que ansí la tomase é ansí mismo la bebiese sin dejar en ella cosa [gota?].

É visto por Viracocha Inca lo que ansí le era mandado por el nuevo Señor, tomóla, é sin le responder cosa ninguna, bebió la tal chicha, é luego que la hubo bebido, se abajó é inclinó á él, é le pidió perdón. Al cual el nuevo Señor respondió, que él no tenia de que perdonarle, que si lo decia por la gente que le habia echado para le matar, cuando le habia ido á ver, que de aquello él estaba bien satisfecho; que aquello no lo habia él hecho sino en nombre de la ciudad del Cuzco é de aquellos señores que allí estaban presentes, por haber hecho sus cosas como mujer, y pues lo era, que no debia él beber sino en semejantes ollas como aquella en que habia bebido. Á todo lo cual el Viracocha Inca estaba en el suelo é inclinada la cabeza para él, é respondiendo de cuando en cuando á lo que ansí el nuevo Señor le decia, chocayun, que dice: "¡Mi cruel padre!" é "yo conozco mi pecado"[92].

É luego le hizo levantar é llevole consigo á su casa, donde le aposentó suntuosamente; é luego comieron los dos juntos, é de allí adelante procuró el nuevo Señor de le hacer toda honra y placer é contentamiento.

É luego los señores del Cuzco dieron órden en el proveimiento que era necesario para las fiestas é sacrificios é ayunos que el Inca habia de hacer, é la su tal mujer que en aquella fiesta habia de rescebir. É siendo ansí hecho é proveido, el Inca se metió en un aposento, cual para aquello era señalado, é su mujer é suegra fueron metidas en otro, los cuales estuvieron ayunando, que no comian sino maíz crudo é beber chicha, diez dias; é lo mesmo ayunaban los deudos dél é della, aunque andaban por la ciudad. Mediante los cuales dias, los señores del Cuzco hicieron muchos y muy grandes sacrificios á todos los ídolos y guacas que estaban en torno de la ciudad, en especial en la Casa del Sol, do fueron sacrificados gran suma de ganados, ovejas, corderos é venados, é de todos los demás animales que para aquella fiesta pudieron haber; de muy mucha suma de aves, como son águilas, halcones, perdices, avestruces, é de todas las demás aves bravas que pudieron haber, hasta patos é otras aves domesticas; é otros muchos animales, tigres, leones, gatos monteses, ecepto zorras, porque con las tales tienen ódio é mal querencia, que si las ven cuando en estas fiestas semejantes están los que ansí entienden en hacer estos sacrificios, lo tienen por mal agüero. Ansímesmo fueron sacrificados muchos niños y niñas, á los cuales enterraban vivos muy bien vestidos é aderezados, los cuales enterraban de dos en dos, macho y hembra; é con cada dos destos enterraban mucho servicio de oro y plata, como eran platos y escudillas y cántaros, ollas y vasos para beber, con todos los demás menesteres que un indio casado suele tener, todo lo cual era de oro y plata; é ansí enterraban estos niños con todos estos ajuares, los cuales eran hijos de cacique y principales. Y mientras estos sacrificios se hacian, todos los de la ciudad estaban en grandes fiestas y regocijos en la plaza de la ciudad.

Y estos dias pasados, los padres de la moza é los demás deudos iban al Inca llevándole la tal mujer delante de sí, vestida de ropa fina tejida de oro y plata fina, los cuales vestidos iban presos por la parte de arriba y junto al pescuezo, con cuatro alfileres de oro de á dos palmos de largo cada uno, los cuales suelen pesar dos libras de oro; y en la cabeza puesta una cinta de oro tan ancha como un dedo pulgar, que casi quiere parecer corona; é ansímesmo llevaba fajada por la cintura una faja tejida con lana fina é oro, en la cual faja iban muchas y diversas pinturas. Llevaba por cobertor otra manta pequeña, ansímismo tejida de oro y plata fina, é de diversas labores, segun su uso de vestido; llevaba calzados en los piés unos zapatos de oro segun su usanza, las ataduras de los cuales son ansímismo de oro; la cual iba muy limpia é peinada é aderezada. É como así llegasen do el Inca estaba, los sus padres é deudos rogaron al nuevo Señor Pachacuti Inca Yupanqui, que tuviese por bien de recebir por mujer la tal su hija é deuda; y el nuevo Señor, como viese que era cosa que le convenia é á él perteneciente, dijo que la recebia por la tal mujer; é luego allí mandó á los señores del Cuzco que allí eran, que la recebiesen por la tal su Señora; é luego los padres de la tal Señora le rindieron gracias, é los señores del Cuzco la recebieron por la tal su Señora; á la cual, luego allí se levantó Viracocha Inca, padre del nuevo Señor, é la abrazó é besó en un carrillo, é lo mismo hizo ella á él; y esto hecho, la hizo gracia y donacion de ciertos pueblos pequeños que allí en torno tenia de su patrimonio. Y luego el Pachacutec[93] y nuevo Señor abrazó é besó la tal su esposa é mujer, é dióla é ofrecióla cien mamaconas, mujeres para su servicio; é luego fué llevada de allí á las Casas del Sol, la cual hizo allí su sacrificio, y el sol la dió, é su mayordomo en su nombre, otras cincuenta mamaconas. É salida de allí, é siendo ya en las casas del Inca, los señores de la ciudad le fueron á ofrecer sus dones, los cuales le sirvieron de mucho servicio de oro é plata, como son cántaros de oro y de plata, pequeños é grandes, é platos y escudillas y ollas y vasos para su beber, é mucho servicio de yanaconas, que pasaron de más de doscientos.

Y esto ansí hecho, é siendo las fiestas acabadas, Viracocha Inca dijo á su hijo que ya era tiempo de se volver á su pueblo, porque en las fiestas y regocijos que se habian hecho, [se habia?] tardado tres meses, en el cual tiempo él habia estado siempre allí. El Pachacuti le dijo que se fuese cada y cuando que quisiese; y siendo proveido por Inca Yupanqui todo lo necesario, ansí de bastimento como de todo lo demás de quél tuviese necesidad en su pueblo, se partió Viracocha Inca; al cual rogó Inca Yupanqui, que siempre que hubiese fiestas en el Cuzco, se viniese hallar en ellas, y él dijo que lo haria; el cual, cada y cuando que fiestas habia en la ciudad, siempre venia él á hallarse en ellas. El cual Viracocha Inca, dende á diez años de la coronacion de Pachacuti Inca Yupanqui, estando en su pueblo del péñol llamado Cagua Xaquixahuana[94], que es por cima del pueblo de Calca, siete leguas de la ciudad del Cuzco, holgándose y regocijándose, enfermó de cierta enfermedad, de la cual, en cuatro meses que enfermó este señor Viracocha Inca, murió; el cual murió siendo de edad de ochenta años.

Al cual, despues de muerto, Inca Yupanqui le honró muy mucho, haciendo traer su cuerpo en andas bien adornado, bien ansí como si fuera vivo, á la ciudad del Cuzco, cada é cuando que fiestas habia, haciendo honrar y respetar su persona á los señores del Cuzco é á los demás caciques, bien ansí como si fuera vivo; delante del cual bulto hacia sacrificar é quemar muchas ovejas é corderos, é ropa, é maíz, é coca, é derramar muy mucha chicha, diciendo, que el tal bulto comia, é que era hijo del sol, é questaba con él en el cielo. É hizo hacer muy muchos bultos, y tantos, cuantos Señores habian sucedido desde Manco Capac hasta su padre Viracocha Inca; é ansí hechos, mandó que se hiciesen ciertos escaños de madera muy galanamente labrados y pintados, en las cuales pintaduras fueron pegadas muchas plumas de diversas colores. Y esto ansí hecho, mandó este Señor que todos estos bultos fuesen asentados en los escaños juntamente con el de su padre, á los cuales mandó que todos acatasen y reverenciasen como á ídolos, é que ansí, les fuesen hechos sacrificios como á tales. Los cuales fueron puestos en sus casas, y cada y cuando que algunos señores entraban á do el Inca estaba, hacian acatamiento al sol, y luego á los bultos, y luego entraban á do el Inca estaba y hacian lo mismo.