ADEL. Ten. (Le da el lienzo, y Osmín lee.) Mira si es que dice, ya que tú lo sabes leer, dónde lo pudo escribir; porque en el encierro aquel 90 apenas penetra nunca rayo de luz: verdad es que rotas esta mañana puerta y cadenas hallé: debió, después de romperlas, 95 el subterráneo correr, y hallando el lienzo….
OSMÍN (asombrado de lo que ha leído.) ¡Es posible!
ADEL. ¿Qué cosa?
OSMÍN. ¡Oh, vasallo infiel! Avisar al Rey es fuerza, y al pérfido sorprender. 100
ADEL. ¿Es éste el pérfido? (Señalando a Marsilla.)
OSMÍN. No; ese noble aragonés hoy el salvador será de Valencia y de su Rey.
ADEL. Zulima viene.
OSMÍN. Silencio 105
con ella, y al punto ve
a buscarme. (Vase.)
ADEL. Norabuena.
Así me harás la merced
de explicarme lo que pasa.