El secretario de la primera Junta habia impreso carácter y dado fisonomia democrática á la revolucion y echado al pueblo en la via del entusiasmo, con una elocuencia de que dan testimonio estas palabras memorables de uno de sus decretos: “un habitante de Buenos Aires, ni ébrio ni dormido debe tener inspiraciones contra la libertad de la patria.”

El puesto dejado por el Dr. Moreno debió ser ocupado necesariamente por una persona de su mismo temple, y capaz de dar comienzo á la reforma social y administrativa que exijian los nuevos fines del gobierno recien creado.

D. Bernardino Rivadavia fué señalado por la opinion pública para reemplazar á Moreno. La Junta ejecutiva instalada el 23 de Setiembre de 1844, que funcionó bajo la presidencia del honrado y enérjico Chiclana hasta Octubre de 1812, le nombró su secretario en los Departamentos de Gobierno y Relaciones Esteriores.

En el año que media entre aquellas dos fechas, se sucedieron como en torbellino los sucesos de todo género. Causa admiracion respetuosa la entereza de corazon y la claridad de juicio que supieron desplegar nuestros padres en situaciones tan dificiles.

Dos ejércitos improvisados en pocos meses obraban en el Perú y en la Banda Oriental, y era necesario proveer á la direccion y á las inmensas necesidades de uno y otro.

Las negociaciones con Vigodet y con el enviado del Principe Regente de Portugal para el arreglo de las complicadas cuestiones de la provincia oriental, exijia por si solas, una contraccion de todos los instantes y el empleo de una sagacidad que salvára con honra los peligros presentes sin comprometer los planes de la independencia que tenia trazados la autoridad que gobernaba aparentemente en nombre del rey de España. Nuestras costas eran teatro frecuente de impensadas invasiones de los marinos de Montevideo enseñoreados de las aguas de los rios. El gobierno patrio no contaba todavia con el valiente granadero que habia de escarmentarles en las barrancas de San Lorenzo.

A par de estos conflictos que pueden llamarse esteriores, asaltaban á la autoridad otros mas inmediatos y no menos premiosos. El rumor sordo de las conspiraciones se apercibia á veces como resultado de las parcialidades, tanto mas enconadas, cuanto que sus banderas en lugar de colores de principios mostraban letreros de nombres propios.

Esta situacion del espíritu público dió su fruto amargo el 7 de Diciembre de 1811. En aquel dia “cediendo á las intrigas y á las seducciones de los enemigos de la patria” segun el lenguaje oficial de entonces, una porcion de soldados del regimiento número 1.ᵒ de la guarnicion, desobedecieron al gobierno y consternaron al vecindario con una escena de sangre. La fuerza trajo á los rebeldes á la antigua subordinacion; pero antes que la ejercitase el gobierno, agotaron sus miembros todos los medios pacíficos, y hasta tuvieron el heroismo de presentarse ante los amotinados sin mas armadura que la persuacion.

No fué este el único ni el mayor peligro de que triunfó aquella administracion. En los primeros dias del mes de Julio de 1812 hubo de estallar una conspiracion contra-revolucionaria, de la cual habrian sido los miembros de la Junta las primeras víctimas si por suerte de la buena causa no hubiera abortado el terrible plan que los conspiradores habian tramado. La habilidad é incontrastable firmeza de D. Bernardino Rivadavia, dice un escritor argentino, contribuyeron á descubrir y á vencer la vasta y poderosa conspiracion de Alzaga, amago el mas serio entre cuantos han podido poner en peligro la independencia del Rio de la Plata.

La administracion de la Junta fué tan laboriosa como las circunstancias lo exijia. Apenas habian transcurrido seis meses despues de su instalacion cuando ya habia dotado al “ejército de la patria,” como entonces se decia, de un Estado Jeneral para su uniformidad y disciplina y de un plan metódico para la reforma de los abusos introducidos en él. Se habian establecido fábricas de fundicion de armas y de pólvora en la capital y en Tucuman. Las famosas baterias del Rosario fueron construidas entonces para facilitar la navegacion y el comercio con el Paraguay. Fué tambien entonces que se creó el regimiento de Granaderos á caballo tan dignamente mandado por San Martin y Lavalle en épocas distintas. Se creó una cámara de apelaciones en sustitucion de la audiencia. Los ejércitos del Perú y de la Banda Oriental fueron socorridos con mas de ochenta mil pesos en dinero efectivo. Se convocó á los caciques de la pampa á un gran parlamento á fin de asegurar las comunicaciones con Patagones y levantar poblaciones en Salinas y en otros puntos adecuados del desierto. Por último, y dejando de enumerar cien disposiciones mas, todas importantes, el gobierno de la Junta estableció la libertad de imprenta y la seguridad individual, bajo la éjida de los estatutos constitucionales, cuyos bienes eran desconocidos en estos paises desde el tiempo de su descubrimiento y conquista. Asi se espresa un documento de aquellos tiempos.