Dice asi:
Sres. Redactores de la Tribuna.
Buenos Aires.
Montevideo, Marzo 14 de 1860.
Muy señores mios.—Uno de mis amigos ha tenido la bondad de enviarme, dentro de una carta que he recibido con bastante retraso, por estar equivocada la direccion, un párrafo inserto en la Tribuna del 7 del corriente, en que ustedes tienen la bondad de dirigirme algunas preguntas á nombre de la literatura del Rio de la Plata.
“¿Por qué, dicen ustedes, hoy que la oliva de la paz dá sombra á estos pueblos, no continúa el señor Magariños Cervantes la publicacion de la Biblioteca Americana?
“Obras de esa naturaleza no deben cesar jamás, por su intrinseca importancia, cuanto por el estimulo que despiertan en la juventud etc.”
Agradeciendo cordialmente esta afectuosa indicacion, que ya me habian hecho otros periódicos y varios suscritores, les diré que al alejarme de Buenos Aires en Enero de este año, dejé á D. Cárlos Casaballe un tomo del Dr. D. Juan M. Gutierrez con un pequeño prólogo en el que me despedia de los suscritores y esplicaba las razones que me obligaron á suspender la Biblioteca un mes despues del pronunciamiento de los pueblos de la Confederacion.
Ignoro los motivos que habrán impedido al señor Casaballe cumplir la formal promesa que me hizo de imprimirlo: probablemente la escases de operarios será la causa. Yo creyendo que el referido tomo se publicaria mas pronto, juzgué inútil hacer ninguna advertencia al público, y por ese motivo he guardado silencio hasta ahora, en que la interpelacion de la Tribuna me pone en el deber de romperlo.