El viaje á Europa tuvo gran influencia sobre las maneras y las opiniones de Monteagudo. El demócrata exaltado regresó dispuesto á volver de sus primeros pasos y á influir para que la revolucion sesgase de la direccion que él habia contribuido á imprimirla. Este cambio está confesado por él mismo, en una memoria que escribió en Quito y que la prensa del Pacífico ha reimpreso varias veces; contraida á esplicar los principios políticos que le habian guiado en la administracion del Perú.[8] El Censor de la Revolucion que publicó en Chile en 1819 fué el agua con que pretendió apagar la hoguera levantada por las ráfagas del Martir ó Libre.

El futuro biógrafo de este sobresaliente argentino tomará talvez por epígrafe de su trabajo los siguientes versos de D. Estevan Echeverria, que describen con rara y armoniosa concision el camino de aquel bello meteoro del cielo de nuestra política:

................Monteagudo,

El de gran corazon é injenio agudo,

Del porvenir apóstol elocuente,

Que entre las pompas del marcial estruendo,

Fué desde el Plata hasta el Rimac, vertiendo

La fé viva y la lumbre de su mente.

(Avellaneda, poema).