Wright comenzó á aparecer en la vida pública bajo la bandera del partido federal, y fué blanco de los tiros satíricos de los periódicos del partido contrario. Representó varias veces al pueblo, fué jefe de un batallon de cívicos, y tomó una parte muy activa en los sucesos que restablecieron en el mando á D. Juan Manuel de Rosas, despues de la administracion de Balcarce, echado á tierra por una revolucion.—Wright pertenecia á la cámara de diputados y como tal se negó á votar por las facultades estraordinarias, perdiendo de este modo la confianza de los Restauradores, de quienes tuvo que huir á Montevideo en busca de seguridad personal.
En aquella ciudad, donde murió estimado de todos, escribió una estensa obra que comprende la narracion prolija de los acontecimientos del asedio que sufrió aquella plaza por D. Manuel Oribe.
El Sr. Wright era hombre de principios rectos y un buen patriota, y mereció la amistad de personas caracterizadas y de mas edad que él, como lo prueba la dedicatoria de uno de sus escritos. Su Breve Ensayo sobre la prosperidad de los Estrangeros y decadencia de los Nacionales (1833), que está dedicado á los Señores D. Vicente Lopez y D. Manuel Garcia, es un escrito contraido á mostrar por qué el estranjero adquiere una posicion mejor que el hijo del pais, á pesar de tener que vencer una gran porcion de inconvenientes y resistencias que el autor examina con detencion. El pensamiento fundamental de este escrito se resume en estas palabras de su página 52: «los estrangeros y el libre ejercicio de sus industrias es enteramente ventajoso al pais y voy á demostrar que cualesquiera restricciones ó prohibiciones hacia ambos respectos, en tiempo de paz, es un quebrantamiento á los tratados que tenemos con las Naciones Amigas, y á lo que hemos ofrecido al mundo entero; cuando hemos llamado á voces á los hombres de todos los paises á vivir entre nosotros.»
Escribió tambien las biografias de los bravos D. Federico Brandsen y D. Tomas Espora. La primera se registra entre los documentos históricos dados á luz por el Sr. Lamas en Montevideo en 1849, y la segunda se imprimió en Buenos Aires con este título: «Noticia del Sr. Coronel D. Tomas Espora que falleció en esta ciudad el 25 de Julio de 1835.—Por un amigo suyo.»—(1835.)
D. JUAN CRISOSTOMO LAFINUR.
En la parte mas central de la Sierra de la provincia de San Luis, y á la falda del cerro Tomalarta, llamado tambien Cerro Rico por la abundancia de oro que le hizo célebre en otro tiempo, existe un valle denominado de la Carolina, y un pueblo de este mismo nombre en el dia decaido y casi desierto. En este humilde lugar fué en dónde vió la luz el dia 27 de Enero de 1797 el Dr. D. Juan Crisóstomo Lafinur, hombre entusiasta y activo, condenado por su temperamento á gastar la existencia en pocos años, y cuyos escritos (los que nos son conocidos, al menos) son inferiores á su fama y al talento que le atribuyen los contemporáneos.
Frecuentaba Lafinur las escuelas de Córdoba, cuando emprendió sus campañas del Norte el jeneral D. Manuel Belgrano. Dejando entonces el manteo de estudiante de ciencias morales, ciñó la espada y dió otra direccion á su espíritu, pues segun espresion de él mismo tuvo la honra de pertenecer á la Academia de matemáticas fundada en Tucuman por aquel jeneral para instruccion de los cadetes de su ejército; “academia á que se agolpaba la juventud á sorprender á la naturaleza en sus misterios y á fecundar desde temprano el jérmen de la gloria.”
No sabemos en que época abandonó una carrera que no debia ser la de su verdadera vocacion. Pero antes de pasar á la ciudad de Mendoza en donde fundó un colegio en 1822, se habia hecho notable en Buenos Aires como periodista, como poeta, y sobre todo como innovador en la enseñanza de la filosofía. Esta última circunstancia, le atrajo algunos disgustos que le decidieron á avecindarse en Chile en cuya capital se graduó en ambos derechos el año 1823, tomó estado, y murió el 13 de Agosto de 1824.