Era la hora: el coro majestuoso
Dió á la endecha una tregua; y el silencio,
Antiguo amigo de la tumba triste,
Sucedió á la harmonía amarga y dulce....
Pinta en seguida la urna solitaria presidiendo la augusta escena, y supone que todas las virtudes que andaban en torno de aquella, levantando al cielo, llanto, esperanzas y amores, volaron á posarse en los lábios del sacerdote elocuente; y los hombres se dolieron de ser hombres al escuchar sus acentos. Los suspiros del pueblo llegan por una senda muda y misteriosa hasta el orador, y avara el alma, recoje sus palabras cual si fuesen reliquias del héroe que elojia..... Esta oda es una joya de nuestra literatura.