Mas, ven conmigo y muéstrame primero
en donde está Iguazú, dónde el infame
que consumó su rapto y cautiverio.”
Júzgale descuidado el lusitano
y con cautela previniendo el arma
le dice con irónica sonrisa:—
—Quiero ahorrarte la pena de llorarla.
—Y yo el infame peso de tu vida,—
y con pronta respuesta pronto golpe
aséstale el Tamoyo, retumbando